5 ideas para hacer una campaña de financiación colectiva

Desde La Sembra hemos apoyado la campaña de financiación colectiva para crear el primer gigante con discapacidad intelectual de Cataluña. De entrada, hacer de altavoz de un proyecto que visibiliza la diversidad y promueve la convivencia entre diferentes a través del ocio participativo y en la calle nos hacía sentir cómodos. Nos gusta creernos el sentido del proyecto para dedicarle nuestra experiencia y tiempo, sobre todo porque es cuando trabajamos desde la autenticidad que nos sale la creatividad y el criterio que da impacto a los proyectos. Hemos sintetizado lo que hemos aprendido con 5 ideas para compartir.

Como introducción técnica, el funcionamiento de un crowfunding pasa por conseguir una cantidad de dinero, en un tiempo determinado, a través de pequeñas donaciones de muchas personas. Así, es importante ajustar el objetivo económico que nos ponemos a la capacidad que tenemos de activar las donaciones de nuestro entorno en el tiempo que disponemos.

De entrada, la inquietud socialmente compartida para garantizar el bienestar de las personas con discapacidad intelectual, la simpatía que despierta un gigante de sonrisa sincera y la confianza de una entidad con 80 años de experiencia hacían que 15.000 € en 40 días fuera un reto asumible, por tanto parecía que teníamos un buen caldo de cultivo sobre el que generar una campaña de implicación ciudadana.

Ahora bien, no nos dejamos llevar por la ilusión cegada. ¿Qué es lo que hace funcionar una campaña de crowfunding?

  1. Analiza qué elementos te juegan en contra.

    Están, seguro, cuantificalos para ver qué peso tienen e incorpóralos al argumentario para dar respuestas a quienes duden.Cuando los recursos para la atención directa a las personas con discapacidad no siempre son suficientes, destinar fondos a proyectos de cultura inclusiva puede resultar superfluo. Así que incluimos como puntales del argumentario: la potencialidad que tenía el gigante para sensibilizar a la sociedad a través de una figura de la cultura popular y la oportunidad inclusiva que tenía crear un gigante portable para personas con discapacidad grave.
  2. Crea el relato del proyecto.

    Aquella historia que envuelve la idea, que la diferencia de las otras, que nos emociona y al mismo tiempo nos permite confiar en ti. Que los textos y las imágenes que generes transmitan con solidez y claridad este relato.Teníamos entre manos una propuesta diferente, nueva, inexistente en el marco de una tradición centenaria en Cataluña, un gigante con aspecto de persona con discapacidad, esto ya era un gran rasgo diferenciador y emotivo por el proyecto. Además se trataba de una propuesta promovida por una entidad no muy conocida pero con un equipo de profesionales motivadísimo para dar a conocer la iniciativa y la confianza que dan 80 años de experiencia en la atención a personas con discapacidad grave. Así pues, teníamos un buen relato y lo acompañamos de una imagen de sonrisa sincera, como el gigante que queríamos construir.
  3. Cuéntalo a tu comunidad y afines.Detecta los principales colectivos a los que puede interesar el proyecto. Analiza su estado de ánimo, sus dinámicas, sus canales de comunicación y sus lugares de encuentro online y offline para poder explicarte. Es importante fortalecer y calentar la comunidad semanas antes de poner en marcha el proyecto para garantizar que en el limitado tiempo de captación, todas las complicidades necesarias están encendidas.Para una entidad acostumbrada a relacionarse informalmente con las personas que forman parte (familias, voluntariado, colaboraciones y profesionales) y el propio sector social, fue relevante el hecho de formalizar la comunicación básica. Sistematizar un mailing corporativo, unos correos electrónicos de la dirección, unos mensajes periódicos a las redes sociales y vía whatsapp … fue suficiente para implicar a los más cercanos. Asimismo, teníamos la oportunidad de contactar con un sector completamente nuevo, el mundo de los gigantes, un enredarse de asociaciones que nos permitía llegar todo el territorio pero que tienen ritmos de toma de decisiones lentes en relación a los timings del proyecto. En este punto nos quedó margen de mejora. hubiera sido interesante contactar con más tiempo con los grupos de gigantes y algunas de las entidades del propio sector.
  4. Mantiene vivo el proyecto y los canales.Cuarenta días son pocos para conseguir un dinero, son muchos para hablar de un mismo proyecto. Haz cómplice de tu objetivo que te sigue en las redes sociales y mailing, ve desgranando el proyecto explicando cómo avanza, sensibiliza entorno a tu causa y agradece a todo el que se haga eco. Qué todo el que lo vea cambie su mirada, se le pueda hacer suyo, lo comparta y anime a conseguirlo.Vimos modular la difusión del proyecto en 2 etapas. Los diez primeros y últimos días hicimos mucho eco en todos los sentidos: redes sociales, mailings y encuentros personales con agentes relevantes de la comunidad. Los veinte días del medio, en que el goteo de donaciones es mucho más lento, hicimos trabajo de hormiga, incidiendo sobre todo por teléfono a medios de comunicación y posibles donantes o difusores con influencia. En todos los casos quisimos llenar los canales de mensajes e ideas que llevaran a una reflexión y transformación colectiva.
  5. Eco en los medios de comunicación.Todo el mundo querría abrir el telediario, pero cada día abre el telediario un solo tema y quién está viendo la televisión en ese momento, puede que ni siquiera es mecenas potencial de tu proyecto. Medimos las expectativas y buscamos los medios especializados, un buen relato seguro que tiene espacio. Sé consciente de que salir en los medios da credibilidad al proyecto, permite sensibilizar y explicar, pero posiblemente no se traduzca en donaciones directas.Los medios de comunicación especializados en el mundo social y la cultura popular se hicieron eco del gigante e hicieron seguimiento del proyecto. Desde programas especializados de los medios nacionales hasta medios locales y del sector social. En todas las entrevistas y reportajes nuestro objetivo era claro: cambiar la mirada en torno a la discapacidad intelectual.

Y qué hemos sacado de todo esto? A parte de un gigante con discapacidad intelectual que perdurará más allá de nuestros días, esperamos haber sembrado un semilla, por pequeña que sea, por la visibilización y la convivencia. La financiación colectivo del gigante finalmente es la excusa para la transformación social.

La Sembra es un estudio de comunicación social. Hacemos campañas, formación y asesoría poniendo la comunidad, la sostenibilidad, el discurso y la creatividad en el centro. Nuestras propuestas surgen de procesos participados, tienen en cuenta el entorno donde habitan, incorporan la mirada de género y los formatos adaptados para personas con diversidad funcional. Contáctanos

 

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